¡Guadalupe tiene prisa por emular a Gabriela Guevara!

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María Guadalupe González Romero llegó a la marcha de rebote, porque primero quería ser boxeadora y luego corredora de 400 metros. En el primer caso, le sucedió lo contrario al común de los pugilistas, pues le costaba trabajo dar el peso, pero hacia arriba.

De esbelta figura, Lupita González dirigió sus tenis a la pista de tartán, quería emular a Ana Guevara, la mejor corredora mexicana en 400 metros.

Pero una lesión de rodilla la volvió a desviar de sus planes. Como parte de la terapia de rehabilitación, se dedicó a la marcha para mantenerse en forma.

Curiosa manera de llegar al deporte en el que finalmente está alcanzando sus sueños.

Bajo la guía del entrenador Juan Hernández, hacedor de figuras como Carlos Mercenario y Bernardo Segura, sus tiempos han bajado de forma inusitada en poco tiempo.

En 2013 hacía 1 hora y 37 minutos en los 20 kilómetros de caminata.

De entonces a la fecha, le ha bajado 11 segundos al cronómetro. Una eternidad en la alta competencia.

El 19 de julio de 2015 dio muestra fehaciente de su determinación, al conquistar la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Toronto e imponer nueva marca regional con 1 hora 29 minutos y 24 segundos.

Tras cruzar la meta, se desvaneció, víctima del esfuerzo en un ambiente con 86 por ciento de humedad.

Se la llevaron al médico pero regresó a tiempo para colgarse la presea. Dijo que la humedad y el calor la afectaron, “no tenía eso contemplado”.

Actualmente su mejor registro es de 1 hora 26 minutos y 17 segundos, conseguido el 7 de mayo pasado en los Campeonatos Mundiales de Roma, en los que obtuvo la medalla de plata, entre dos chinas que pretendían hacer el uno-dos.

En una entrevista publicada en el portal del Comité Olímpico Mexicano (COM), la marchista vislumbra cómo será su carrera el 19 de agosto: “Sueño que en la competencia estoy al frente de todas mis contrincantes, pero debo reconocer que en ocasiones me entran los nervios cuando sueño con los Juegos Olímpicos”.

Su delicada figura esconde su arma secreta: la mentalidad. Nunca se da por vencida y casi siempre mejora sus tiempos. Si le dicen que no puede, es un acicate.

La risueña atleta de apenas 47 kilos, nacida el 9 de enero de 1989 en el Estado de México, tendrá oportunidad de contradecir todos los pronósticos, pues el plan original era que alcanzara su madurez como marchista hasta los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Pero Guadalupe tiene prisa. ¿Para qué esperar?

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