“MANEJO DE CONFLICTOS”.

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Hola amigos de Diagonal Sport, ahora saludándolos con un tema que se antoja conocerlo desde temprana edad, “Manejo de conflictos interpersonales”. 

 

Un conflicto interpersonal es una situación de difícil salida que se da entre dos o más personas, en la que existen puntos contradictorios y que puede generar en una o todas las partes angustia y trastornos neuróticos.

Es importante estar conscientes que al haber dos o más personas interactuando, en cualquier momento se puede generar un conflicto, debido a que cada ser humano tiene su propia visión del mundo y de los acontecimientos, por lo que debemos ver los conflictos como algo que pueden suceder. Nuestra posición ante ellos debe ser de resolución y no de temor.

Lo importante de un conflicto no es evitarlo o negarlo, sino enfrentarlo y resolverlo de forma constructiva, ya que mientras éste no sea resuelto, puede traernos consecuencias como la perdida de la propia tranquilidad; pérdida de relaciones significativas; que el conflicto se agrave aún más, o consecuencias en nuestra salud.

Para resolver eficazmente un conflicto debemos tomar en cuenta lo siguiente:

ü  Analizar objetivamente cuál es el motivo del conflicto y qué hay más allá de él. (Miedo a perder algo o a alguien, deseo de control hacia la otra(s) persona(s), falta de información sobre los hechos, sentimiento de incomprensión, sentimiento de injusticia…)

 

ü  Planear el encuentro.

ü  No tratar de arreglar el conflicto cuando estamos enojados si no tenemos el suficiente control de nuestros propios impulsos  -tales como gritar, ofender, golpear-. En este caso es preferible esperar.

 

ü  Hacer una separación entre persona(s) y conflicto; es decir, mantener el enfoque en el conflicto, sus causas y soluciones, y no en la persona, teniendo a ésta última intacta en aceptación y respeto.

 

ü  No buscar sólo ganar. Tener la verdadera intención de arreglar el conflicto y comunicar dicha intención con la(s) parte(s).

 

ü  Mantener una actitud de madurez y una mentalidad de apertura hacia la opinión de los demás.

 

ü  Escuchar la versión de los hechos de cada parte, atentamente y sin interrupciones.

 

ü  Tratar sólo el  conflicto en cuestión y no problemas del pasado.

 

ü  Mantener un balance mental y un equilibrio emocional. No actuar de forma emocional, ni reactiva, ni estar a la defensiva.

 

ü  Lograr en todo momento una relación adecuada, basada en el uso de valores como el respeto, la honestidad, la empatía.

 

ü  Mantener la objetividad analizando si nuestro punto es realmente justo y no esté basado en nuestros miedos, suposiciones, opiniones de terceras personas, capricho o egoísmo.

 

ü  Usar declaraciones en primera persona. “Yo siento que no das importancia a nuestra relación y eso me hace sentir lastimado(a)”, es más efectivo que “Te importa más tu familia que yo”.

 

ü  Mirar el problema desde la perspectiva de la(s) otra(s) personas(s). Si aceptamos que la percepción de cada uno ante el conflicto puede ser una visión parcial de la realidad, estaremos dando un gran paso hacia la resolución del conflicto.

 

ü  Recordar que no es necesario estar de acuerdo todo el tiempo ni compartir los mismos valores para tener una buena relación.

 

ü  Tener en cuenta que lo que es justo para nosotros no lo es necesariamente para los demás, cada quien tiene sus propios estándares de justicia, por lo que habrá de buscarse que las partes acuerden estándares justos de mutuo acuerdo.

 

ü  Recordar que la otra parte desea sentir que entendemos su punto de vista, tanto como nosotros deseamos que comprendan el nuestro.

 

ü  Tratar de buscar soluciones donde todos se sientan ganadores. Tal vez necesitemos dejar de aferrarnos sólo a nuestras propias ideas, para incluir las ideas del otro(s) y tomar las mejores decisiones de forma conjunta.

 

ü  Si el conflicto es debido a que necesitamos hacer valer nuestros derechos, recordemos que exigir no es pelear.

 

ü  Podemos estar de acuerdo en no estar de acuerdo, en cuyo caso habría que buscar terminar el asunto de forma que las partes sientan que tuvieron que ceder en algunos puntos pero que ganaron la tranquilidad de dejar atrás el conflicto. (A veces perdiendo, se gana).

 

ü  Terminar la conversación con comentarios positivos. Si es posible salgan juntos a tomar un café o a convivir, y si los ánimos no se prestan, terminen dándose la mano y siendo cordiales.

 

ü  Pedir ayuda a un tercero para resolver el conflicto en caso de ser necesario.

Un conflicto puede poner en riesgo una buena relación.

La capacidad para resolverlo de manera constructiva

puede hacer la diferencia entre perderla o conservarla

 

Mily Zavala Moreno.

Hipnoterapeuta.

Estudiante de Tanatología.

Curso de emociones.

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