Marco Antonio“Chino” Chablé: De las patadas a los puños

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Debuta a los 17 años en el boxeo profesional, tras estar efímeramente en la cantera de los Tiburones del Veracruz; revela su experiencia y aprendizaje en su paso por Campeón Azteca; hoy 10 de mayo cumple un año su hija,misma fecha de su llegada a Cancún en busca de un futuro en el deporte de las narices chatas y orejas de coliflor

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Un boxeador con hambre y sueño de ser campeón del mundo, que hace dos años dejó familia para venir a este polo turístivo para tocar puertas y picar piedras para conseguir su meta pero el tiempo parece su enemigo; Marco Antonio Alejandro Chablé lleva el boxeo en la sangre, tíos y padre lo practicaron a nivel amateur. Jugó futbol llanero en diversas ligas y fue elegido para ser parte de la cantera de Tiburones de Veracruz; y participó efímeramente en Campeón Azteca.

 “Chino”, mote que le puso Javier “El Sol” Altamirano, su primer entrenador, llegó hace dos años  en raid a Cancún, en plena celebracion del Día de la Madre: Nació en el estado de Veracruz el 25 de abril de 1991, sus padres Candelario Alejandro Gómez y Rocío Chablé Gómez; su esposa Margarita Hernández Hernández y su hija Evangeline Alejandro Hernández; su primogénita más grande se llama Gloria y tiene 7 años.

De pequeño se distinguió en las canchas de futbol y participó en diferente ligas. En su momento se presentó a las pruebas para ser de la cantera de las Tiburones de Veracruz, entre 150 chicos a 6 eligieron, él entre ellos, pero por por falta de recursos para asistir diario a los entrenamientos decidió abandonarlo.

Optó por ayudar a su progenitor en el trabajo, pero cuando había box juntos lo veían, acompañados de su madre. Sus tíos lo practicaron y su padre, un zurdo natural, que realizó dos peleas amateur pero que no volvió a subir en el cuadrilátero porque al segundo lo dejó en coma.

Decidió abrazar el box, un deporte que también le apasionaba, y al ingresar a un gimnasio por vez primera le impresionó las carteleras pegadas en las paredes y lo primero que vio fue el nombre en grande  de su paisano Tomás “El Gusano” Rojas, que en aquel entonces era campeón nacional, “de ahí nació mi sueño y querer ser como él. Lo respeto y lo admiró”.  También idolotra a Julio César Chávez, a Juan Manuel Márquez, a Rubén “Púas” Olivares, Héctor “Macho” Camacho y a Roy Jones, entre otros.

Hoy en día por nada cambiaría el boxeo porque le ha abierto muchas puertas y le ha permitido conocer diversos estados de la República.

Debuta a los 17 años, el 4 de febrero del 2008, como profesional ante Ramón “Chilanguito” Méndez, a quien noqueó en el segundo asalto y “ahí nos fuimos encarrilando y echándole más ganas”.  Conoce y sabe de los sacrificios del boxeador, desde las dietas, madrugar, correr, “a veces está lloviendo y tienes que hacer ejercicio”. Sabe que en el gimnasio están los amigos y con el paso de los años ha mejorado su boxeo, sus entrenadores lo han ayudado a buscar un estilo.

Por sus buenos enfrentamientos fue elegido para participar en Campeón Azteca en el 2010, en su segunda edición, un programa que busca a las futuras estrellas del boxeo. “Me dejó una buena experiencia aunque déjame decirte que esa noche sentí que había ganado pese a que era un rival de mayor experiencia.

“En la presentacion de los participantes me dijeron que me enfrentaría a David ‘Tornado’ Sánchez y me preparé a conciencia, esa vez sí lo estudié y vi videos porque sabía que el reality era importante porque te daba realce. Mi manejador y yo practicamos a su estilo, a su técnica, teníamos la clave para ganar.

“Nos vamos cuatro días antes al Distrito Federal, hoy ciudad de México, y hacía un frío terrible, me dio gripe. El día del pesaje me avisan que ya no iba contra ‘El Tornado’ sino contra Mario ‘El Huracán’ Macías, quien actualmente es mi amigo.  Un boxeador con más experiencia y había visto que en una contienda noqueó feo a un nicaragüense.

“No me dio miedo porque en este deporte no tiene lugar el miedo sino que me puso a pensar, pero al subir se me olvidaron los temores y di una buena batalla, yo sé que la gané aunque los referes nos quitaron la pelea por un punto; le dejé la cara inflamada y cortada”.

En el 2013,en Puebla, tuvo la oportunidad de pelear por el título Nacional Supermosca contra Efraín “Matador” Pérez, una confrontación de poder a poder pero al final fue noqueado en el segundo round. “Yo le había ganado en una ocasión anterior, pero esa noche no fue posible repetirlo”.

“Chino” Chablé afirma que no le gusta estudiar a los rivales ni poner videos, prefiere descifrarlos en el ring, y se prepara todos los días con más ahínco que nunca porque está consciente que “su hambre a un título” pronto será saciado.

Tiene el pecho, costillas y parte de los brazos llenos de tatuajes, lleva en la piel hechos y personas significativas en su vida.

 “En el brazo derecho tengo un reloj marcando las 10 con 20 minutos, la hora en que nació mi hija y en números romanos, su fecha de nacimiento, que es el 10 de mayo del 2016; tengo también su carita y tengo un trébol en el lado izquierdo de las costillas, para la buena suerte; además el nombre de mi madre, Rocío; el nombre de Gloria con el número del tres romano que significa el nombre de mi abuelita, el nombre de una tía que falleció que la quería como mi madre y el nombre de mi hija más grandecita que tiene 7 añitos, se llama Gloria, ambas se llaman Gloria”.

Pero aún faltas las caras de sus padre, dice sonriendo.

En el 2015,a un amigo, Ángel “Marro” Aguirre, le comentó sus deseos de venir a Cancún en busca de nuevas oportunidades pero sobre todo de conseguir su sueño. Se comunicó con su entrenador y le dieron el visto bueno.

“Esa noche le dejé en la el dinero que tenía, le llevé de cenar a mi esposa, que estaba en un hospital cuidando a un familiar, y me despedía de ella con un hasta mañana, pero yo agarré para la carretera a pedir aventón, mi destino era Cancún, y tan buena suerte que tuve que solo tres raids pedí y todos los choferes se portaron buena onda conmigo, me invitaron de comer, yo les checaba su llantas y les apoyaba en lo que podía”.

Llegó a Cancún con 200 pesos en la bolsa, y lo primero que hizo fue hablarle a su esposa y familiares que estaba en este polo turístico y afirma “estaba destinado a seguir en el boxeo y Dios quiso que yo estuviera aquí y pues aquí estamos, picando piedra, sé que no es nada fácil esto, pero estoy seguro que voy a lograrlo”. Trabaja en aires acondicionados, chambeando duro porque “hay que trabajar para subsistir, por mientras, yo digo que como dice el entrenador, hay que seguir trabajando. Si Dios nos diera la oportunidad de ser campeón mundial y eso nos trae dinero, yo creo que si no sabes aprovechar el dinero y eres muy mano larga, pues no vas a saber utilizarlo”.

Su esposa lo apoya porque sabe que puede ser campeón mundial, aunque ahora se arrepiente, por eso “Chino” Chablé en ocasiones ha pasado por su mente regresar con su familia, pues es muy difícil vivir lejos de ellas, pero se aferra a su sueño y sabe que lo hace por amor. En facebook se leen su textos y se comprende esa tristeza en su rostro. “Te amo más que nunca, sé que esto es difícil para ti, ya que soy aferrado y me aferró a mi mundo, por mi ambición he pasado a perjudicarte a ti y a mi bebé,pero las amo más que nada en el mundo, esto lo hago por ustedes, pero pronto estaremos los tres juntos, como la familia que somos, las amo mis amores”.

Pero sabe que son flaquezas que se tienen en la vida, y de las derrotas en el cuadrilátero no le gustan nadita pero que son valiosas lecciones y aprende de los errores para poder triunfar en el futuro. “De lo bueno y malo siempre se aprende algo”, pero sobre el ring “Chino” Chablé siempre será un guerrero.

 

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