Van por la gloria olímpica con las zapatillas pintadas con aerosol

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Los velocistas, saltadores de garrocha y corredores con obstáculos no suelen recibir un sueldo de sus equipos, como ocurre con los futbolistas o basquetbolistas profesionales, sino que suelen depender del dinero de los premios o de contratos con marcas de calzado y otros patrocinios.

Las pistas y campos deportivos de los Juegos de Río de este mes serán una exhibición de talento deportivo de clase mundial, y si miramos con atención, también será un despliegue subterfugios muy creativos.

Como los pies de los olímpicos concitan tanta atención del público, los atletas intentarán disimular los logos de sus zapatillas con trazos de marcador, cinta adhesiva, muñequeras elásticas y hasta pintura.

En pistas y campos de juego, piezas centrales de los Juegos de Verano, las zapatillas son la parte más vital del equipamiento deportivo, y juegan un papel que va más allá del rendimiento: son carteles publicitarios para las empresas de indumentaria deportiva,  y una fuente de financiamiento para los atletas. Pero algunos de ellos no quieren que el mundo vea logos comerciales en sus pies, o se los prohíben sus sponsors, en caso de pertenecer a la competencia.

Aunque los corredores y atletas de campo de Estados Unidos en los Juegos de Río deben usar uniformes con el inconfundible trazo curvo de Nike, sponsor oficial del equipo norteamericano, ellos tienen la liberad de usar la marca de calzado que quieran, disfrazada o no.

El decatlonista de 26 años Jeremy Taiwo, por ejemplo, usará ocho pares de calzado en sus 10 presentaciones, y cada uno de esos pares cumple con una función específica, como los distintos palos de golf.

Su sponsor de calzado es la marca Brooks, pero la empresa no fabrica zapatillas específicas para los eventos de lanzamiento y salto, para los que Taiwo piensa usar calzado marca Nike, Adidas y Asics. El atleta deberá tapar los logos de esas marcas competidoras de Brooks con cinta adhesiva, tobilleras y tela cuidadosamente sombreada.

"En términos de rendimiento deportivo, para alcanzar el objetivo hay que usar el calzado adecuado", dice Taiwo desde Seattle, antes de tomarse el avión a Río. "En definitiva, para que te paguen te tiene que ir bien, y si te va bien, en gran parte es gracias a un buen calzado."

Ese ejercicio de camuflaje demuestra el poder de la industria mundial del calzado deportivo, que mueve 75.000 millones de dólares y que monitorea con abogados lo que los atletas visten y también lo que no visten.

Aunque no queda claro cuántos atletas camuflarán las marcas de sus zapatillas durante los Juegos, es un procedimiento frecuente en las pistas y canchas, y las razones del disimulo son tan variadas como los calzados disponibles.

Los atletas que no tienen sponsor muchas veces no quieren hacerle publicidad gratis a ninguna marca, y prefieren dejar constancia de su libertad de acción. Taiwo lo llama "un acto de no representación sin compensación".

Otros atletas disimulan la marca de su calzado porque están en transición entre una marca y otra: siguen usando el calzado anterior hasta que se perfeccione y pruebe el calzado nuevo. Algunos, dice Taiwo, participan de disciplinas para las que su sponsor no fabrica calzado específico. A otros simplemente no los satisface el calzado fabricado por su sponsor.

Contratos que se rompen

A veces, las empresas de calzado deportivo les dan permiso de usar calzado de otra marca, siempre y cuando esté disimulada. Otras veces la empresa se ofende y el conflicto se hace público.

En 2013, en un hecho que tuvo amplia cobertura, Nike rescindió su contrato con Brad Walker, el norteamericano que ostentaba el record de salto con garrocha, después de que el atleta cubriera con cinta adhesiva el logo de la marca en sus zapatillas.

Walker respondió por Facebook que su intención no había sido perjudicar a Nike, sino que había usado cinta "para que no se cayera a pedazos un calzado que debería durar 6 meses".

Nike no reveló los motivos de la rescisión del contrato, sólo que "no lo había cumplido en tiempo y forma". Walker puso en venta sus zapatillas en eBay.

Las quejas de los deportistas

Mike Hazle, campeón norteamericano de jabalina en 2011, dijo que su calzado marca Nike era demasiado angosto y que hacía que se le cayeran las uñas y que se le hincharan los pies. Así que durante años le pedía prestadas las zapatillas de la marca china Asics o Li-Ning a un compañero lanzador de jabalina. Hazle cubría el logo con cinta adhesiva o con pedazos de muñequeras con el logo de Nike.

Hazle dice que en los torneos poco importante nunca tuvo problemas, hasta que ganó el título norteamericano y apareció una foto suya en Track & Field News donde se veía el logo de Li-Ning en la suela del calzado.

 

A Nike no le gustó nada y en 2012 gatilló una cláusula contractual para impedirle a Hazle firmar con otra marca, y a cambio le ofreció apenas 10.000 dólares.

"Es lamentable cuando alguien te paga para que uses lo que fabrica pero el producto no funciona", dice Hazle desde Afganistán, donde cumple servicio militar en la Guardia Aérea Nacional. "El problema es que después empeora tu rendimiento, así que tenés que cuidarte."

Nike no quiso hacer comentarios sobre sus contratos, pero dijo que espera que sus atletas patrocinados "usen siempre productos Nike, salvo excepciones específicas de mutuo acuerdo".

Una de esas excepciones de alto perfil se conoció el año pasado. Al estadounidense Christian Taylor, ganador de triple salto en los Juegos 2012 que en 2015 firmó contrato con Nike, se le permitió usar calzado de Adidas en los eventos de pista de Pequín, hasta que Nike perfeccionara el calzado para adecuarlo a sus necesidades. Taylor, favorito al oro en triple salto para este año, ahora usa Nike.

A dos favoritos a alzarse con la medalla en salto en alto, el qatarí Mutaz Essa Barshim y el canadiense Derek Drouin, Nike también les permitió usar calzado de otra marca, pero con el logo cubierto por bandas elásticas que llevan el tradicional signo de Nike.

"Como con todos los atletas, estamos trabajando para que tenga el calzado que mejor cumpla con sus necesidades específicas", dijo por email el vocero de Nike, Charlie Brooks. "Nuestro calzado no tiene problemas, es cuestión simplemente de personalizarlo para estos atletas. Estamos seguros de que muy pronto tendrán zapatillas Nike en sus pies."

El camuflaje de marcas refleja la particular naturaleza de los eventos deportivos de pista y piso, que quedan en el centro de la escena cada cuatro años, durante los Juegos Olímpicos de Verano.

Los velocistas, saltadores de garrocha y corredores con obstáculos no suelen recibir un sueldo de sus equipos, como ocurre con los futbolistas o basquetbolistas profesionales, sino que suelen depender del dinero de los premios o de contratos con marcas de calzado y otros patrocinios.

Las empresas de indumentaria deportiva, especialmente Nike, tienen mucho peso: equipan a los atletas y mantienen a flote el deporte. Pero también achican los pagos cuando un atleta no alcanza ciertas metas de rendimiento. Y en eventos como los Juegos, sus atletas tienen prohibido usar logos de la competencia en sus uniformes y también tatuajes temporarios.

Los atletas y sus representantes dicen que la cantidad de torneos y eventos deportivos está disminuyendo. Los escándalos de dopaje ponen en jaque la legitimidad del deporte. Y la disparidad de ingresos ente los atletas es enorme.

El campeón velocista jamaiquino Usain Bolt, superestrella de las pistas y patrocinado por Puma, gana 32,5 millones de dólares al año, incluyendo 30 millones en patrocinios, según estimaciones de la revista Forbes. Atletas menos visibles pero también exitosos dicen ganar apenas entre 10.000 y 25.000 dólares al año.

Carl Lewis, nueve veces medalla de oro olímpica e históricamente asociado a Nike, dice que camuflar la marca del calzado "es apenas una muestra del verdadero problema: ¿realmente estamos generando un deporte profesional?"

"¿Por qué dependemos tanto de los fabricantes de calzado?", cuestiona Lewis, entrenador en la Universidad de Houston.

Algunos atletas consideran que cubrir el logo de un sponsor es poco profesional y una falta de respeto.

"Si te están pagando, lo menos que podemos hacer es respetar el dinero que nos pagan", dice el norteamericano Wallace Spearmon, velocista de los 200 metros llanos y ex atleta de Nike.

El aerosol, método para tapar logos

Hay atletas que no le deben nada a nadie porque no tienen sponsor de calzado.

El norteamericano Johnny Dutch, de 27 años y actual record mundial en los 400 metros con obstáculos, dice no tener sponsor desde hace tres años, desde que caducó su contrato con Nike. En julio, en la pista olímpica y en los campos de práctica de Eugene, Oregon, Dutch pintó sus zapatillas con aerosol naranja fluo para tapar los logos de Nike y otras dos marcas.

Dutch dice que en parte lo hizo para mostrar su costado creativo, ya que aspira a ser director de cine. Pero también fue su manera de decir que para llevar el logo de alguien en los pies "me tienen que patrocinar", dice Dutch. "Tienen que darme algo para que pueda vivir y pagar mis cuentas."

Dutch dice que los fondos son tan escasos que se fue de Miami y se volvió a vivir con sus padres en Raleigh, Carolina del Norte. Sus chances de cobrar notoriedad y apoyo financiero se desvanecieron cuando Dutch tumbó la última valla de los 400 metros en las eliminatorias y cayó del primero al quinto lugar.

Sólo los tres primeros llegaron a Río. Desconsolado, Dutch anunció su intención de retirarse del deporte.

"Siento que no puedo seguir en esto", dijo ante los periodistas. "Tengo problemas económicos, no tengo contrato, y no tengo un empleo."

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